Es evidente.

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“Ojala gane AMLO,

así solo lo tendremos 6 años,

y ya que deje de fregar”.

No hay por donde comenzar a tomar en serio las campañas electorales. Uno puede ver a los representantes de las coaliciones disfrazándose con los trajes típicos de los pueblos originarios. Anaya y Mead-os que estudiaron en colegios particulares, que muy poco hacen y han hecho en su vida por convivir con las comunidades rurales de México, pretenden que desde el disfraz surja el voto masificado de fieles seguidores. Andrés Manuel va por lo mismo, igual terminó disfrazándose de pueblo originario, como si hacerlo le ganara votos también. No hacen más que el ridículo. Uno no les cree ese amor por la ropa que se visten. Ponerse esa ropa es escupir sobre los pueblos originarios de México, un gran sector de los cuales está proponiendo la figura de María de Jesús Patricio, y lucha –contra todos los candados que el Instituto Nacional Electoral ha puesto-, por alcanzar las firmas que le permitan estar en las boletas.

Por supuesto que hay representantes de los pueblos originarios dentro del Congreso de la Unión, trepados desde las plataformas del Pri, Pan, Prd, Morena, Verde Ecologista, Nueva Alianza, Encuentro Social, PT, Movimiento ciudadano, claro que tienen representantes, al menos en los municipios. Muy pocos terminan como gobernadores, algunos hay en la Cámara de Diputados, poquísimos en el Senado, y desde Juárez ni siquiera hay candidatos a Presidente de la República. Un país donde se hablan más de 68 lenguas mexicanas diferentes del español, en un poco más de 100 pueblos originarios, tan distintos unos con otros, tiene que mirar a Mead-os y a Andrés Manuel montarse un traje típico como si de un disfraz se tratara. Lo mismo hacen posando en fondas, en peluquerías, paseándose en el metro, en algunos camiones, ¿quién les cree? Pero claro, para esas giras y esos mítines no se calzan el reloj de más de 100 mil pesos. Apenas que caiga la foto, y corren a cambiarse la ropa, a lavarse las manos, no vaya a ser que el pueblo mexicano les genere una infección en sus pielecitas blancas: Anaya, Mead-os, Andrés Manuel, son esos güeritos fresas, que en las escuelas públicas se la pasan presumiendo, y en ocasiones viven protegidos porque sus mamis o sus papis siempre andan ahí pidiendo que por favor lo beneficien: Mi hijo nació blanco, vaya que bueno, podrá estudiar en el extranjero, se dicen.

Es evidente que el pueblo mexicano poco les importa. Ahí están los candidatos a la presidencia 2018, disfrazándose de pueblos originarios, comiendo en fondas, tomándose fotos en la banqueta, yendo al peluquero en el mercado, paseándose en caballo como que saben que todo esto es una broma del Teatro de la Democracia.

Y es fácil darse cuenta: supongo que en Chihuahua todo esta excelente y que el Gobernador puede ir a pasear a la CDMX cada semana, estarse hasta dos días, dar entrevistas todo el día, hacer marchas, mítines. Genial. Seguro Chihuahua hoy, enero de 2018, es un estado de avanzada social, donde se ha abatido el desempleo, se ha terminado el analfabetismo, el salario mínimo es de 300 pesos diarios, y todos tienen empleo salud seguridad, todos los menores de 24 años están en la escuela aprendiendo a ser mejores ciudadanos. ¡Parásitos!