Discurso durante la instalación del Consejo Estatal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano

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Mérida, Yucatán, 16 de octubre del 2017

Permítanme saludar al maestro Eduardo Mario Alviso Rentería, ¡muchas gracias, maestro! Representante personal del maestro Enrique González Tiburcio, subsecretario de la Sedatu. Y me permito también repetirle un saludo afectuoso al maestro González Tiburcio y, por supuesto, a la secretaria Rosario Robles, reconociendo las intensas labores que han estado realizando en las zonas hermanas afectadas por los recientes sismos.

Agradecer y destacar la presencia de los funcionarios de los órdenes de Gobierno aquí presentes, estatales, federales. Reconociendo todo el trabajo que realizan y en cumplimiento a las disposiciones que nos permiten estar aquí.

Y, fundamentalmente, a los representantes de diferentes organizaciones de la sociedad civil: cámaras empresariales, colegios de profesionistas, organismos de la sociedad civil, representantes de la academia y de instituciones educativas.

Para nosotros es fundamental que un organismo de este tipo, por la enorme labor que entraña el cumplimiento de sus propósitos, vincule la función y el servicio público con la participación de la sociedad.

Resulta fundamental que la ciudadanía, a través de diferentes expresiones, participe y que estemos hoy, de manera muy simbólica pero también muy efectiva para el trabajo, sentados en la misma mesa dialogando, analizando y revisando cada uno de los propósitos para los cuales se ha conformado este Consejo Estatal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.

Y es que la instalación de este Consejo Estatal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano responde como ya se ha expresado a dos razones.

La primera es muy concreta porque responde a un mandato de ley. Pero la segunda, que es el futuro de las ciudades de Yucatán, la transformación de la vida urbana, debe tener un espacio de participación que encauce la legislación y las visiones.

Las ciudades son un sistema complejo de interacciones sociales, servicios públicos, ecosistemas, actividades económicas y creativas, que no pueden mantenerse estáticas en su regulación, ni tampoco cerradas en su planificación.

Las ciudades yucatecas del siglo XXI deben crecer con una nueva agenda y abrirse a la diversidad de realidades urbanas. Cómo planear y vivir en mejores  ciudades, debe ser un tema central de las políticas y las decisiones públicas.

Nuestro territorio experimenta, con características propias, el fenómeno mundial de la expansión de las ciudades. A nivel mundial hay un dato que sintetiza los esfuerzos por construir, lo que nombró la Organización de las Naciones Unidas una Nueva Agenda Urbana.

Se estima que hacia el año 2050, el 70 por ciento de la población mundial viva en entornos urbanos. Eso significa mayor presión poblacional y de recursos. Sin embargo, en México y en Yucatán esa realidad nos ha llegado desde tiempo atrás.

 

En la década de los noventa, nuestro país y estado alcanzaban una población urbana de 71 y 78 por ciento, respectivamente. Es decir, llevamos cerca de 30 años con una dinámica urbana vigorosa, como se espera sea para toda la humanidad en los próximos 20 años.

Ahora, la población urbana nacional es de 78 por ciento y la de Yucatán ya representa el 85 por ciento de la población total. En total, entre la década de los noventa y este año, la población urbana pasó de aproximadamente a aproximadamente un millón a más de un millón 800 mil.

Un incremento de 800 mil habitantes en las ciudades del estado, un cambio así de grande debe traer consigo, también, un cambio de paradigmas. Fue en el año de 1995 cuando se promulgó la actual Ley de Asentamientos Humanos del Estado de Yucatán.

Y desde noviembre de 2016, rige en el país la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.

Una Ley que adopta y aplica conceptos de la ya mencionada Nueva Agenda Urbana de la ONU, como son el derecho a la ciudad, la inclusión, la participación democrática, la progresividad del espacio público, la productividad económica, la resiliencia, la sustentabilidad y la movilidad.

En dicha ley hay dos mandatos que debemos destacar. El primero, que insta a las entidades federativas y municipios a promover la participación ciudadana plural mediante consejos de ordenamiento territorial y desarrollo urbano. El que nos ocupa esta mañana en nuestro caso.

El segundo, que insta a las entidades y municipios a crear o adecuar todas las disposiciones legales y reglamentarias relacionadas con los contenidos de la nueva ley.

En ese sentido, este Consejo que hoy instalamos, donde se encuentran representados los sectores y poderes públicos, el sector empresarial, organizaciones de la sociedad civil, de la academia, debe ser la caja de resonancia que promueva la nueva legislación urbana del estado de Yucatán.

Reconozco al Congreso del Estado, porque en su actual periodo de sesiones ya está trabajando en la elaboración de una iniciativa que reforme la vigente ley estatal de asentamientos urbanos. Por ello, invito a este Consejo a trabajar en coordinación con el Congreso del Estado, con el fin de enriquecer el debate y las propuestas.

La posibilidad de transformar nuestra realidad nos presenta enormes oportunidades, pero también trae consigo nuevos retos en el desarrollo como sociedad. Porque una urbanización basada en la correcta planificación, construcción y desarrollo de las ciudades se convierte en un instrumento eficaz para el desarrollo sostenible.

La ciudad es nuestro hogar público y por eso nos debe importar como si fuera nuestra casa privada. Y aquí quisiera hacer una breve reflexión acerca de lo que significa un verdadero crecimiento ordenado.

Significa un avance urbano que aporte al desarrollo social y económico de su población. Significa tener ciudades con servicios públicos eficientes para un mayor porcentaje de la población. Significa ciudades con espacios públicos que fomenten la convivencia y fortalezcan el tejido social.

Y también implica una movilidad incluyente, segura y moderna para toda la población. Yucatán, por los procesos de desarrollo económico y social que está experimentando, tiene la necesidad de prepararse para el ordenamiento y planificación del crecimiento de sus ciudades y regiones.

Tenemos la obligación de prepararnos para el crecimiento que vivirá el oriente, con la actividad turística, pujante y un nuevo Centro Logístico de Carga del Aeropuerto Internacional de Chichén Itzá.

Debemos planificar el crecimiento de Progreso, que responda a la dinámica logística del Puerto de Altura y la innovación de la Zona Económica Especial.  Y hay que asegurar que las ciudades del sur del estado sean centros de abasto de la agroindustria yucateca.

Y debemos asumir el impacto del  corredor de servicios e industrial metropolitano de Mérida, Umán y Hunucmá. En otras palabras, el buen rumbo económico de Yucatán debe complementarse con un urbanismo que mejore la calidad de vida.

Ahí radica justamente la gran importancia de este Consejo Estatal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de Yucatán como órgano articulador y transformador.

Porque garantizar el crecimiento ordenado de nuestro estado ante esta nueva lógica económica que requiere la participación de todos. Lo decía claramente Platón “La ciudad es un reflejo de sus ciudadanos”.

Cuando existe participación de ciudadanos, empresarios, investigadores, organizaciones y autoridades,  el resultado son ciudades con orgullo, con pertenencia, con amabilidad, seguras, agradables y con oportunidades. Ciudades que viven en armonía, ciudades que viven en paz.

Ciudades para todos los yucatecos. Ciudades de bienestar. Así sea, muchas gracias.