Crisis climática causa estragos a la salud

Hay mayores condiciones para la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos

El impacto del cambio climático no sólo es evidente por el aumento en la temperatura global y fenómenos naturales más intensos, los estragos a la salud ya son visibles: hay muertes prematuras por calor, menor disposición a realizar actividad física y enfermedades infecciosas con mayor potencial epidémico.

The Lancet lanzó hace seis años el esfuerzo “cuenta regresiva”, una colaboración internacional para monitorear las secuelas a la salud por el cambiante clima, en el que participan científicos de 43 instituciones académicas, incluidas agencias de la ONU.

En el informe de este 2021: Código rojo para un futuro saludable, los expertos señalan que los nuevos máximos en las temperaturas durante 2020 expusieron a millones de personas a olas de calor extremo, la población de los países con menos ingresos es la más afectada, pues no puede acceder a mecanismos de enfriamiento, y los trabajadores agrícolas también están altamente expuestos.

La exposición al calor extremo «representa un peligro agudo para la salud», principalmente en mayores de 65 años y en bebés. De acuerdo con el estudio, en 2019 ocurrieron 345 mil muertes por calor.

El reporte señala, además, que las «altas temperaturas pueden reducir la frecuencia de la actividad física, la duración de ésta y el deseo de realizar ejercicio».

A ello se suma el desarrollo de situaciones ideales para la propagación de enfermedades infecciosas: «las condiciones ambientales cambiantes también están aumentando la idoneidad para la transmisión de muchos patógenos transmitidos por el agua, el aire, los alimentos y los vectores», advierte.

Por ejemplo, el tiempo propicio para la transmisión de la malaria ahora dura 39% más; también aumentó el potencial epidémico del dengue, zika y chikungunya, cuyo vector es el mosquito Aedes aegypti.

Se encontró un escenario similar para el cólera –que causa unas 100 mil muertes al año–, «hay mayor idoneidad ambiental para esta enfermedad», y de otras bacterias causantes de gastroenteritis y sepsis.

Tan sólo en junio pasado, se estima que más de mil personas fallecieron en el noreste de Estados Unidos y Canadá a consecuencia de la ola de calor poco habitual, para algunos las altas temperaturas son insoportables. El Valle de la Muerte, en California, ha reportado 54.4 grados centígrados por dos años consecutivos, y según la Organización Meteorológica Mundial, julio de 2021 fue el mes más caliente jamás registrado.

Con el cambio climático también hay un mayor riesgo de desnutrición, las sequías son más prolongadas y los cultivos rinden mucho menos.

Las temperaturas extremas del aire también contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo, entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 mil fallecidos.

Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo subirá esa carga.

A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años 70. Cada año esos desastres causan más de 60 mil muertes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 2030 y 2050, el cambio climático provocará 250 mil defunciones anualmente.

 

PAL