Respirar por la boca durante la infancia impacta el desarrollo óseo facial y genera dientes chuecos
- La respiración oral se asocia con alteraciones en el crecimiento craneofacial, así como malas posturas , dientes chuecos e incluso y pie plano.
- Diariamente se registran más casos: 2 de cada 10 niños respiran por la boca
- ¡La nariz filtra, humedece y calienta el aire antes de llegar a los pulmones…la boca no!
Dormir con la boca abierta y roncar, así cómo respirar oralmente durante el día suele considerarse simplemente una costumbre inofensiva de la infancia que está presente en dos de cada diez niños.1 Sin embargo, “desde la odontología, esta condición puede tener repercusiones importantes en el crecimiento de los huesos faciales”, advierte la cirujana dentista Fran Medina, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en ortodoncia y ortopedia maxilar.
Es decir, la respiración nasal no es un capricho sino que cumple diversas funciones clave durante el crecimiento infantil. Por ejemplo: “es una guía en el desarrollo adecuado de los huesos faciales, porque cuando la boca está cerrada, la lengua se mantiene apoyada en el paladar, lo que genera cierto tipo de presión fisiológica y natural que favorece el desarrollo del maxilar superior y, por consiguiente, conduce a una adecuada armonía facial”, indica la experta.
Por el contrario, la respiración oral se asocia con alteraciones en el crecimiento craneofacial y cada día son más casos los que se registran.2 Además, la nariz filtra, humedece y calienta el aire antes de llegar a los pulmones, y la boca no realiza ninguna de esas funciones. De esta manera, “la respiración nasal constituye un mecanismo de protección natural, no solo para niños sino también para adultos. “Cuando se tiene respiración oral crónica, la boca se reseca y las enfermedades de las vías respiratorias son más comunes”, puntualiza Fran Medina, co-fundadora del centro odontológico integral Smile Art MX.
Por tanto, “si un menor de edad respira por la boca de forma crónica, la lengua deja de apoyarse correctamente sobre el paladar. Como consecuencia, se desarrollarán paladares estrechos, mordidas cruzadas, apiñamiento dental (dientes chuecos) y cambios en la armonía facial.
“La lengua es el músculo olvidado que moldea el paladar y la estética facial desde la infancia y aunque suele asociarse únicamente con el habla y la alimentación, la lengua desempeña un papel fundamental en el desarrollo del paladar, el crecimiento de los maxilares, la armonía facial y dental”, explica Medina.
Incluso, la Organización Mundial de la Salud estima que entre el 60% y el 90% de los niños en edad escolar presentan algún grado de maloclusión dental, una condición estrechamente relacionada con alteraciones en el crecimiento craneofacial y hábitos orales disfuncionales: como chuparse el dedo y respirar por la boca.
Los pies planos también son secuelas de respiración oral crónica
El impacto de la respiración oral puede ir más allá del rostro. Para facilitar la entrada de aire, muchos niños con respiración oral adoptan una posición incorrecta de los arcos plantares y, por tanto, aparece el pie plano.
Si bien “el pie plano tiene múltiples causas, diversos investigadores han descrito diferencias significativas en la alineación de los pies y de los arcos plantares entre niños respiradores orales”.
¿Cuál es el tratamiento?
La respiración oral es un problema multidisciplinario que involucra a odontopediatras, ortodoncistas, otorrinolaringólogos, pediatras, fisioterapeutas y terapeutas miofuncionales.
“Por ello, es importante que padres, madres de familia y tutores detecten tempranamente signos como boca abierta constante, ronquidos, ojeras, sueño inquieto, mordidas alteradas o cambios posturales a fin de prevenir problemas funcionales y estructurales que acompañarán al menor de edad durante toda su vida.

