Ojo con esto; El Estrés y depresión agobian a jóvenes tras la pandemia

Duelo, aislamiento social y pérdida de rutina hicieron mella entre los mexicanos de 18 a 25 años, quienes cada vez más recurren a terapias para cuidar su salud mental

Experiencias que han sobrellevado durante el confinamiento por covid-19, como duelo, aislamiento social, pérdida de rutina e incertidumbre sobre el futuro provocaron estrés, depresión y ansiedad entre los jóvenes mexicanos de 18 a 25 años.

A más de la mitad de la población en este rango de edad les agobia experimentar este tipo de sentimientos e, inclusive, dos de cada diez señalaron que ya recurrieron a servicios de terapia de salud mental y 28% más aseguró que lo harán, de acuerdo con la encuesta Salud mental en jóvenes, realizada por Allianz Partners.

Más de la mitad de los jóvenes encuestados está convencida de que cuando se trata de salud más vale prevenir que lamentar, por lo que buscan tomar medidas para garantizar su bienestar o bien quieren adoptar un papel  más activo en la gestión de su salud
y bienestar.

Inclusive, un 24% de los encuestados está abierto a emplear un dispositivo portátil para monitorear su estado emocional.

Según otra encuesta, la saturación de los servicios de salud y que las personas no respeten la cuarentena son factores que detonan el estrés entre jóvenes.

Jóvenes, agobiadospor estrés y depresión

A causa de la pandemia por covid-19, dos de cada diez señalaron que ya acudieron a terapia de salud mental y 28% más aseguró que recurrirá a ésta.

A más de la mitad de los jóvenes mexicanos de entre 18 y 25 años (57%) les agobia experimentar estrés, depresión o burnout  tras la pandemia de covid-19.

De hecho, dos de cada diez señalaron que ya recurrieron a servicios de terapia de salud mental y 28% más aseguraron que recurrirán a ésta.

Así lo revela la encuesta Salud mental en jóvenes, realizada por Allianz Partners, que deja ver el gran interés de los jóvenes para que el retorno a la nueva normalidad se acompañe de apoyos adicionales en materia sicológica, dadas las experiencias que tuvieron que sobrellevar durante la cuarentena, tales como el duelo, aislamiento social, pérdida de rutina e incertidumbre sobre el futuro.

Los entrevistados compartieron que, al inicio de la cuarentena, se sentían deprimidos, aislados, estresados, ansiosos y desconectados de su entorno.

Ante ello, un 67% dijo interesarse en tecnologías que les permitan dar seguimiento a su salud mental.

Cuatro de cada diez encuestados expresaron tomarse en serio su bienestar y salud mental y adoptar medidas para garantizarlo y 47%  indicó que quiere adoptar un papel más activo en  la gestión de su salud y bienestar.

Entre los hallazgos del estudio destacan que más de la mitad de los jóvenes (55.3%) están convencidos  de que cuando se trata de salud y bienestar más vale prevenir que lamentar.

Incluso un 24% de los alumnos planteó estar dispuesto a emplear un dispositivo portátil para monitorear su estado emocional.

Otra encuesta realizada por la Universidad Del Valle de México publicada el año pasado encontró que el 19.3% de los universitarios ya tenían estrés severo, ocasionado principalmente por la sobrecarga de trabajo en el ámbito escolar. Desde entonces se sentían tensos,  incómodos, tristes, preocupados, asustados y alertas.

Según el estudio Estresores covid-19 en universitarios, dentro de los factores que los estresaban en el ámbito no escolar se encontró en  primer lugar, con 71.9%, la saturación de los servicios de salud y que las personas no respetaran la cuarentena.

Otros estresores encontrados fueron los factores económicos, el aislamiento y distanciamiento de amigos, pareja y familiares.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la crisis sanitaria golpeó profundamente la salud mental de los mexicanos toda vez que la prevalencia de la depresión fue nueve veces mayor a principios de 2020, en comparación con la registrada en 2019.

En el Panorama de Salud 2021 la organización refiere como el virus SARS-CoV-2 también ha impactado de manera indirecta a las personas que no se infectaron, siendo precisamente los grupos población socialmente vulnerables y los jóvenes quienes se han visto especialmente afectados.