Política

“EL FUTURO DE NUESTROS HIJOS NO SE EMPEÑA, SE PROTEGE” GASPAR QUINTAL.

-El Dirigente Estatal del PRI advierte inconsistencias técnicas de la deuda por más de 10,800 millones de pesos, rechaza comités «de utilería» y demuestra que existen alternativas de ahorro interno sin comprometer el bolsillo de las próximas generaciones.

MÉRIDA, YUCATÁN, 24 DE AGOSTO DE 2026.- En un firme ejercicio de responsabilidad y defensa de la economía familiar, el diputado Gaspar Quintal Parra, Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Yucatán, fijó su postura en el Congreso del Estado al votar en contra de la iniciativa de endeudamiento y reestructuración financiera promovida por el Poder Ejecutivo estatal, la cual compromete recursos públicos por una dimensión superior a los 10 mil 800 millones de pesos.

Desde la tribuna legislativa, Quintal Parra sostuvo un mensaje donde desarticuló la narrativa oficial, aclarando que oponerse a un crédito no significa estar en contra de las obras que el pueblo necesita, sino rechazar que la improvisación financiera y la falta de rigor técnico se trasladen como una hipoteca social hacia los jóvenes y las familias yucatecas.

“Hay decisiones que duran un día, decisiones que duran un sexenio y decisiones que pueden acompañar a una generación entera. Obras sí, ahorros sí, reingeniería presupuestal sí; pero más deuda no. Antes de pedirle prestado al futuro de nuestros hijos, el gobierno tiene la obligación elemental de hacer rendir el dinero de hoy», aseveró Gaspar Quintal.

En su análisis del paquete financiero enviado por el Ejecutivo, el legislador expuso las deficiencias metodológicas y presupuestales que sustentan la solicitud de mil 562 millones de pesos de nueva deuda y el refinanciamiento de 9 mil 267 millones de pesos de compromisos previos:

1. Obsolescencia Tecnológica en Seguridad: Se pretende contratar un crédito a 15 años por $400 MDP para adquirir cámaras, servidores y software cuya vida útil caduca en 5 años. “Las familias yucatecas seguirán pagando durante una década tecnología que ya estará obsoleta».

2. Falta de Proyectos Ejecutivos en Agua e Infraestructura. Aunque el agua potable es una urgencia en colonias y comisarías, el gobierno no presentó proyectos ejecutivos desglosados, corridas financieras ni análisis costo-beneficio que acrediten el costo real de las obras.

3. Comités de Vigilancia «de Utilería». El Comité de Seguimiento propuesto es puramente consultivo y durará solo el tiempo en que se ejerza la obra, dejando sin fiscalización los 15 años restantes de la deuda. La verdadera transparencia se demuestra informando por ley cada contrato y licitación en Parlamento Abierto.

4. El Espejismo de la Reestructuración. Alargar plazos para reducir la cuota mensual presente no es ahorrar; es diferir el problema e incrementar sustancialmente el costo financiero total en perjuicio del estado. «Si el Gobierno sostiene que la renegociación de la deuda va a generar un ahorro real, apliquemos un criterio de sentido común: usemos ese dinero recuperado para financiar las obras de agua e infraestructura en lugar de ir corriendo a pedir fiado al banco. Primero el ahorro, primero la eficiencia; y solo después, si se demuestra indispensable, hablemos de crédito», puntualizó Quintal Parra.

No es mero rechazo, el dirigente priista recordó que su partido presentó alternativas financieras viables por escrito que fueron ignoradas por la administración estatal:

Ajuste de cinturón burocrático. Reducción sustancial del gasto corriente no prioritario, consultorías, ceremonias y publicidad oficial antes de castigar al patrimonio yucateco.

Programación Multianual Transparente. Integrar las obras prioritarias en el presupuesto ordinario 2027 sin prisas políticas ni sobrecostos bancarios.

Seguridad Estratégica Integral. Priorizar la inversión en inteligencia y combate a delitos que golpean el bolsillo (extorsión cibernética, fraude patrimonial y despojo).

Equidad Regional. Distribuir la inversión pública con visión de desarrollo integral en los 105 municipios del interior de Yucatán y no concentrarla únicamente en la zona metropolitana.

“Nuestra generación tiene el deber de construir, pero jamás el derecho de consumir irresponsablemente las oportunidades de quienes vienen detrás. Las obras se construyen, los ahorros se generan, pero el futuro de nuestros hijos se protege»*, finalizó.

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