El que nace pa perico.

Las Reliquias del Hombre Ave por: Dr. Adán Echeverría García.

«Es de sabios dudar»,

decía el dicho hasta que llegó la 4T

a señalar que dudar de Andrés es

antipatriota.

¿Está o no está vacunado? ¿Está o no está enfermo? ¿Qué necesidad tiene el pueblo de México de hacerse esta pregunta y debatir al respecto? Lo cierto es que ya Darío Celis publicó en diciembre que Andrés se había puesto la vacuna china CanSino. Y esto era de esperarse. Hemos visto a muchos líderes mundiales ponerse la vacuna, la imagen como presidente electo de Biden aplicándosela puede rastrearse en la internet. ¿Por qué el discurso de Yo esperaré, como todos los demás, a que me toque mi turno? Por puritita demagogia, por supuesto. Eso es el populismo, Andrés, al igual que Trump en su momento, y Bolsonaro todos los días, hacen uso de su actuar de línea “evangélica”, siendo mártires todos los días ante los que no piensan como él, mientras que los que lo siguen se lanzan al suelo a besarle los pies, y entregarles a sus hijos. Aún recordamos aquellos gritos de: ¡Andrés, hazme un hijo!, que se siguen escuchando en sus giras de los fines de semana.

El fanatismo no hace más que dividir, cada vez más, crear bandos irreconciliables, judíos contra nazis, judíos contra palestinos, católicos contra palestinos, cristianos contra musulmanes, comunistas contra budistas, blancos contra negros, negros contra mexicanos. El fanatismo religioso ha tomado los puestos de gobierno. Tanto se quejó occidente de que el mundo musulmán mantenía gobiernos-religiosos, religiones de estado, que no pudieron percatarse de que el Mal Ejecutado Comunismo, trascendió en lo mismo: El todo poderoso Stalin, el todo poderoso, cuasi dios, Castro, y tantos y tantos que pretenden una igualdad económica hacia abajo en los seguidores sumidos en la pobreza mientras las fortunas se hacen cada día más y más intolerables en sus líderes. El Populismo terminó siendo la Fusión de aquel discurso Comunista Neoliberal; un nuevo Prometeo, un nuevo monstruo creado por la visión del Dr. Frankenstein.

Eso es el gobierno populista de Andrés, una falsa izquierda en el discurso, un actuar tan neoliberal en lo económico, pretendiendo hacer creer a la gente que se es libre teniendo becas y apoyos miserables del gobierno, y brindando todo el dinero que se pueda a sus amistades, aliados y aplaudidores oficiales. La concentración del poder en su persona (totalitarismo) y claro, el militarismo que cada día va en aumento, sin que la violencia criminal ceda. Por todos lados hay soldados y marinos haciendo de todo, menos enfrentando a los narcos y al crimen organizado.

Eso es lo que Andrés ha construido en sus primeros dos años, antes de decir: ¡Estoy Malito, Calderón me contagió!, y correr a esconderse en la cueva para, desde su cómodo búnker, permitir que los mexicanos que no tengan suficiente capacidad (de salud y económica) se mueran, y trazar la ruta y la estrategia para que su partido político mantenga el poder en el Congreso. Andrés sabe que no puede perder ninguna curul, y sabe igual que ha sido un error inmenso confiar en el pusilánime de Mario Delgado, que simplemente no da una en las decisiones que pretende tomar.

¿Andrés está enfermo? ¡Ni siquiera a él le ha importado! Pues jamás hizo lo mínimo por cuidarse. Es lo de menos. Lo cierto es que la división es latente, la mitad de México no le cree (me incluyo). Lo verdadero es que los periódicos, tanto como este columnista, estamos hablando de ello. Y no de las más de 150 mil muertes que ha dejado tras sí la pandemia.

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