Trump autoriza al ejército de EU atacar a los cárteles en México y Venezuela
El presidente Donald Trump firmó en secreto una directiva para que el Pentágono comience a emplear fuerza militar contra ciertos cárteles de droga latinoamericanos que su administración considera organizaciones terroristas, según fuentes familiarizadas con el asunto consultadas por el diario The New York Times.
La medida, la más agresiva hasta ahora en la campaña de su gobierno contra el narcotráfico, marca un cambio sustancial: trasladar a las Fuerzas Armadas una tarea que históricamente ha sido responsabilidad de las agencias policiales, con el objetivo de frenar el flujo de fentanilo y otras drogas ilegales. La orden ofrece una base oficial para ejecutar operaciones militares directas tanto en el mar como en territorio extranjero contra estos grupos. Funcionarios militares ya trabajan en opciones para llevar a cabo estas acciones, de acuerdo con personas que pidieron anonimato para discutir deliberaciones internas.
Este año, Trump ya había desplegado tropas y Guardia Nacional en la frontera sur para contener el flujo de drogas y migrantes, además de intensificar labores de vigilancia e interdicción. En enero, ordenó al Departamento de Estado catalogar a varios cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, incluyendo al Tren de Aragua, la MS-13 y otras, alegando que representan “una amenaza para la seguridad nacional que va más allá de la que representa el crimen organizado tradicional”.
Objetivo en Venezuela y México
Durante los primeros meses de la administración Trump, se designaron a los primeros cárteles como grupos terroristas. En México, destacan el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana.
Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, defendió la medida afirmando que “la principal prioridad del presidente Trump es proteger la patria”. Históricamente, las operaciones militares en Latinoamérica contra el narcotráfico se han presentado como apoyo a la policía local, con limitaciones legales. En 1989, la invasión a Panamá para capturar a Manuel Noriega, acusado de narcotráfico, fue condenada por la ONU como “una flagrante violación del derecho internacional”.
En los años noventa, la cooperación militar con Colombia y Perú para identificar vuelos sospechosos derivó en derribos aéreos, lo que llevó a suspender el programa y a modificar la ley. Actualmente, la Ley Posse Comitatus prohíbe que el ejército asuma funciones policiales dentro de Estados Unidos salvo excepciones. La nueva directiva plantea un enfoque más agresivo: capturar o eliminar directamente a personas vinculadas con el narcotráfico. “Tenemos que empezar a tratarlos como organizaciones terroristas armadas”, afirmó Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional.
No obstante, los especialistas subrayan que la designación como “terroristas” no autoriza automáticamente el uso de fuerza letal. Durante su primer mandato, Trump llegó a proponer bombardear laboratorios en México, idea rechazada por el entonces secretario de Defensa, Mark Esper, y que generó tensión diplomática con México.
Reacciones y estrategias
El contralmirante retirado James E. McPherson, consultado por el Times, señaló que usar fuerza militar sin el consentimiento del país afectado sería “una importante violación del derecho internacional”, salvo excepciones muy específicas. En abril, Trump propuso a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, permitir operaciones militares conjuntas en territorio mexicano ante alertando sobre que el país esté controlado por el narcotráfico, propuesta que fue rechazada.
La presión para ampliar el alcance de la lucha antidrogas ha llevado a Washington a mirar también hacia Haití, donde una coalición de bandas ha contribuido a la crisis política y de seguridad.
bm

