Renacer ADN transforma vidas desde la adolescencia con acompañamiento y prevención
• El programa se consolida como una estrategia preventiva para fortalecer el desarrollo integral de jóvenes del sur de Mérida en contextos de vulnerabilidad.
Mérida, Yucatán, a 27 de abril de 2026.- En un contexto donde factores de riesgo como la deserción escolar, los problemas de salud mental y el consumo de sustancias representan desafíos reales para la juventud, el programa Renacer ADN se consolida como una estrategia efectiva de intervención preventiva en el sur de la ciudad.
Impulsado por el Centro Estatal de Prevención Social del Delito y Participación Ciudadana de Yucatán (Cepredey), en alianza con Asociación por el Bien Común del Sur (Abcosur) I.A.P., este modelo se implementa en horario escolar extendido en la Escuela Secundaria Técnica 59 “República de Ecuador”, con el objetivo de fortalecer el desarrollo integral de adolescentes que viven en contextos de vulnerabilidad.
Actualmente, 156 jóvenes de secundaria participan activamente en este programa. Aunque inició en la Técnica 59, la invitación se ha extendido a escuelas secundarias cercanas, para que más adolescentes cuenten con un espacio formativo diferente.
A través de seis ejes formativos: activación corporal, bienestar emocional, desempeño académico, alimentación integral, formación para el futuro y arte formativo, Renacer ADN brinda herramientas concretas para la vida diaria.
Más allá de los números, el impacto del programa se refleja en las historias de quienes lo viven. Para muchas familias, Renacer ADN representa tranquilidad y acompañamiento. “Antes me preocupaba el tiempo ocioso porque se la pasaba solo en casa… no quería que se mal encaminara”, comparte una madre de familia.
Hoy, identifica cambios claros: mayor responsabilidad, mejores hábitos alimenticios y una actitud más participativa en el hogar. Otra madre destaca: “Antes no tenía actividad física y solo estaba en el teléfono. Ahora está más activo, ha bajado de peso y le gusta el deporte”.
A estos cambios se suma el fortalecimiento de valores, la convivencia y el sentido de pertenencia.
Desde la voz de las y los adolescentes, los resultados también son contundentes. José Emanuel, estudiante de primero de secundaria, resume así su experiencia: “Antes estaban bajas mis calificaciones y no sabía expresarme. Ahora sé comunicarme mejor, tengo amigos y soy mejor de lo que era antes”.
Jesús, por su parte, comparte cómo el programa ha impactado su vida personal: “Me motivó a mejorar mis calificaciones y aprendí a superar el bullying. Para mí ADN significa familia”.
Los cambios también se reflejan en la convivencia diaria y alcanzan dimensiones emocionales profundas. “Ya no me peleo en la escuela ni en mi casa… encontré un lugar donde puedo estar en paz y ser yo misma; antes no siempre estaba feliz, ahora me siento alegre todos los días y tengo la seguridad de ser yo misma”, comparte una joven.
Para las familias, el proceso es claro y visible. “Renacer ADN es un proyecto de vida, no solo un momento, ya que lo que aquí aprenden les servirá para su formación personal y hasta profesional”, afirma una madre, al destacar el desarrollo creativo, emocional y social de su hijo.
Los resultados hablan desde la experiencia: cuando se generan espacios seguros, acompañamiento constante y oportunidades reales, las y los jóvenes no solo cambian su presente, también redefinen su futuro.

