México

Organizaciones llaman a acelerar la construcción del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados

  • Plantean tres prioridades para garantizar el derecho al cuidado y advierten que el país necesita pasar de iniciativas aisladas a una política de Estado con presupuesto, servicios públicos y corresponsabilidad.
  • Casi 300 personas activistas, funcionarias, académicas, cuidadoras, integrantes de organizaciones territoriales y del sector privado de 18 entidades federativas y de otros países de la región, se dieron cita en la cuarta edición del Encuentro Nacional de Cuidados, que por primera vez se llevó a cabo fuera de CDMX, ahora en Guadalajara, Jalisco. 

 

Ciudad de México, 28 de agosto de 2026.- México tiene una oportunidad histórica para transformar la desigual organización social de los cuidados. Para lograrlo debe pasar de la dispersión de programas e iniciativas a la construcción integral del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados (SNyPC) que articule políticas, servicios, presupuesto y responsabilidades en un marco de gobernanza interinstitucional que integre a los tres órdenes de gobierno.

A poco más de un año de la adopción del Compromiso de Tlatelolco por parte del Gobierno de México, instrumento regional que reafirma el reconocimiento de los cuidados como un derecho humano, un trabajo, y una condición para la igualdad de género, persisten desafíos para que los avances institucionales en esta materia alcancen plenamente su potencial transformador.

Así lo plantea el posicionamiento “Hacia la consolidación del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados en

México. Prioridades estratégicas para avanzar en la garantía del derecho al cuidado”, elaborado por el Consorcio Organizador del Encuentro Nacional: El futuro de los cuidados en México, que celebró su cuarta edición los pasados 24 y 25 de agosto en la Universidad de Guadalajara.

El Consorcio está integrado por diez organizaciones: la Alianza Global por los Cuidados, la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y Tiempo Propio de las Mujeres, la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, la Cooperación Técnica Alemana en México, la Fundación Friedrich Ebert, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, ONU Mujeres, Oxfam México, The Hunger Project México y UNICEF México.

De acuerdo con las organizaciones, México ha avanzado en la institucionalización de la agenda de cuidados; sin embargo, persisten desafíos estructurales como la insuficiencia y la desigualdad en el acceso a servicios (por ejemplo, según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados, 9 de cada 10 personas con discapacidad en México no asisten a un centro de cuidados), la insuficiencia de infraestructura pública en un país que envejece (del total de servicios de cuidados en el país, solo el 2% está destinado a personas mayores), la precarización del trabajo de cuidados y la fragmentación de políticas y programas que no se alinean a una estrategia, política o programa nacional en la materia.

El posicionamiento advierte que los recursos actuales son insuficientes para construir un sistema universal y que se requiere incrementar de manera progresiva y sostenida la inversión para ampliar la cobertura, mejorar la calidad de los servicios y profesionalizar al personal. Para 2026, se calcula un gasto público equivalente al 1.21% del PIB destinado a programas federales que tienen entre sus objetivos reducir el tiempo dedicado a los cuidados, reconocer y redistribuir el trabajo de cuidados.

Tres prioridades para consolidar el Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados 

El Consorcio organizador del Encuentro plantea tres prioridades estratégicas para avanzar de manera efectiva en el diseño y la implementación del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados:

  1. Presupuesto e infraestructura pública de cuidados;
  2. Articulación institucional entre los distintos órdenes de gobierno y armonización del marco normativo; y
  3. Corresponsabilidad social y de género, que incluye condiciones laborales dignas para quienes cuidan de forma remunerada y no remunerada.

La perspectiva de cuidados requiere, además, transformar las normas sociales y culturales que han asignado históricamente los cuidados de manera injusta y desproporcionada a las mujeres e impulsar una mayor corresponsabilidad de los hombres, las familias, el Estado, el sector privado y la sociedad.

Por ello, subraya que construir un sistema de cuidados también implica reconocer los derechos de quienes realizan estas tareas. Esto incluye mejorar las condiciones laborales de quienes trabajan de manera remunerada y generar apoyos y mecanismos de protección para quienes cuidan sin recibir una remuneración, particularmente para quienes realizan cuidados intensivos, de tiempo completo o larga duración. También implica reconocer el subsidio en trabajo de cuidados que aportan las mujeres desde las organizaciones colectivas y comunitarias, quienes invierten recursos, incluso a costa de sus economías y seguridad, para responder a las necesidades de cuidados ante la falta de corresponsabilidad de los demás actores.

Un sistema que trascienda programas aislados

El Consorcio reconoce los avances que representan las distintas iniciativas actualmente impulsadas por el

Gobierno Federal, entre ellas los Centros de Educación y Cuidado Infantil del IMSS, las acciones del SNDIF, la Pensión Mujeres Bienestar, el Sistema de Información de Cuidados y otros programas relacionados con el cuidado infantil, el empleo y la economía del cuidado.

Sin embargo, advierte que la diversidad de acciones debe acompañarse de una estrategia que permita articularlas y trazar un plan para la implementación progresiva de las acciones, evitando nuevas formas de fragmentación. El objetivo es que las iniciativas existentes y futuras converjan en un mismo marco: el Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados, con una hoja de ruta clara y un enfoque de derechos humanos, igualdad de género e interseccionalidad, asegurando la visión territorial de los cuidados en los diversos contextos geográficos y culturales en los que se manifiestan y desarrollan.

México también requiere fortalecer el marco jurídico que sustente este sistema. Actualmente, existen normas que abordan distintos aspectos del cuidado, pero lo hacen de manera parcial. Por ello, se plantea avanzar hacia el reconocimiento explícito del derecho al cuidado y hacia reformas laborales y de seguridad social que fortalezcan la corresponsabilidad y protejan los derechos de las personas con responsabilidades de cuidados.

El Compromiso de Tlatelolco de 2025, que reconoce el derecho al cuidado, y los avances institucionales registrados en los últimos años colocan a México ante una coyuntura estratégica para profundizar esta agenda y consolidar una política pública sostenible, integral y de largo plazo.

Llamado a acelerar la construcción del Sistema

Ante este escenario, el Consorcio hace un llamado a los distintos órdenes de gobierno, al Poder Legislativo y a los gobiernos locales a trabajar de manera articulada con la sociedad civil, al sector privado, a las personas cuidadoras y a quienes requieren cuidados, a las comunidades y a la cooperación internacional para que participen de manera efectiva en para la consolidación del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados en México.

“Construir una sociedad de cuidados no puede depender de esfuerzos aislados. México necesita un sistema que articule las políticas y los servicios existentes, que cuente con recursos suficientes y que reconozca el cuidado como un derecho y como una responsabilidad compartida, un sistema que recupere las visiones comunitarias y las experiencias territoriales».

Las organizaciones que forman el Consorcio reiteran su disposición para aportar capacidades técnicas, evidencia y redes de colaboración a este proceso. La consolidación del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados representa, en suma, una oportunidad para transformar la actual organización social del cuidado y avanzar hacia un modelo en el que cuidar no recaiga de manera desproporcionada sobre las mujeres, sino que sea un derecho garantizado y una responsabilidad compartida por el Estado, el sector privado, las familias, las comunidades y la sociedad en su conjunto.