Opinión

Mar de Lágrimas

Adán Echeverría

 

 

«el que se sube se pasea»

dicho popular

Cuatro días han transcurrido. De estas teorías conspiratorias que se inventaron los argentinos luego de que su selección perdiera contra España: 1. Los amenazaron con suspenderlos 10 años por haber sacado una manta sobre Malvinas. 2. El FBI detendría a directivo de la AFA en medio del partido si no perdían. 3. Los masones europeos correrían a todos los argentinos de los equipos de Europa si no se dejaban ganar.

Han surgido nuevas teorías que tienen que ver con «el chip del balón», y hasta con «francotiradores del FBI que tenían en la mira a los argentinos y abrirían fuego si se acercaban a la portería de España». Si uno revisara más a fondo, el número de teorías conspirativas y conspiranoicas aumentaría. El fenómeno lo reducen a: «Hay una campaña anti Argentina generada por la izquierda mundial. Los malditos zurdos comunistas socialistas woks»

Y entonces todo queda claro. Genial el truco político de Javier Milei, la Libertad Avanza, sus libertarios y la derecha internacional que trabaja para el sionismo. La jugada es una total traición de Milei contra el pueblo argentino: Se trata de impulsar una narrativa en medios para que el mismo pueblo argentino se haga odioso a los ojos del mundo, y así, cuando venga el expansionismo sionista (que desde hace décadas Israel perpetra sobre Gaza) y caiga sobre la Patagonia y otras tierras de Argentina, cuando venga la limpieza étnica que busque sacar a los argentinos de esa tierra, el mundo voltee la cara y diga: «Esos argentinos se lo merecen, son unas escorias racistas, que les quiten todo» ¿Es tan difícil darse cuenta? Solo vean las paredes que hay detrás de muchos de los «influencers argentinos» que agitan con su «nos robaron la final y te lo voy a contar» se pueden apreciar fotos de Milei colgadas.

Estos pequeñitos y pequeñitas que comenzaron con lo de la famosa «campaña anti argentina» casi todos son libertarios. En medios oficiales hasta el tal Feinman dijo: «el FBI iba por un directivo de la federación argentina». Y Feinman, es una muy reconocida rémora de los Milei y de la Casa Rosada, vaya, casi es un vocero de las causas mileístas.

Entonces todos estos propagandistas libertarios acusan y dicen: «Miren, son estos kukas, ellos han hecho que el mundo odie a Messi». Así lo ha publicado en sus redes hasta Agustín Laje, uno de los ideólogos del fascismo argentino, posteos que hasta el mismo Milei ha compartido.

La tragedia consiste es que «periodistas» de programas supuestamente de izquierda, como los de El Destape 1070, y que se asumen kichneristas o peronistas, practiquen ese mismo fanatismo por su selección de fútbol. Y aunque ellos hagan exactamente lo contrario y acusen a Milei, señalan: ¿Por qué nos odia el mundo si los argentinos jamás nos burlamos de nadie?

¿Qué pasa con Argentina y su selección? La verdad es que los argentinos creen que su Selección Nacional de fútbol es una extensión del pueblo, del alma de su sociedad y no lo es; ninguna selección es el alma de ningún país, es un representativo de equipos que juegan en la liga de determinado país, ligas que casi siempre son negocios privados, empresarios dueños de equipos, ni siquiera gobiernos.

Pero en su brutal equívoco, los argentinos sienten que el hecho de que se critique la incapacidad futbolística que demostraron los jugadores de su selección en el partido de la final del mundial, fuera un ataque a su patria, a su sociedad, al pueblo argentino. Si uno muestra que el «Cuti» Romero festejó, anti deportivamente a jugadores de los equipos que derrotaron. No significa que todos los argentinos son así; pero esa idea cambia cuando la fanaticada es incapaz de reconocer las faltas de respeto que los jugadores de su selección realizan contra los otros, y más si celebran dicha falta de respeto o esas trampas y las llaman «son vivezas, se estaban divirtiendo, así es el fútbol, son cancheros». Porque entonces, como dicen los mexicanos: «el que se lleva se aguanta; ¿te gusta burlarte? bien, cuando tu equipo pierda voy a burlarme hasta que me duela la barriga, y eso es lo que hoy ocurre. Totalmente orgánico, no hay tal campaña.

Insisto, la campaña que señalan los libertarios, es construida por ellos mismos contra su pueblo, quieren azuzarlo, y entonces criticar a Messi se toma como si en la Edad Media alguien se atreviera a decir algo contra Jesucristo. Pareciera lo mismo que siente un musulmán cuando alguien insulta a su profeta.

Recuerde usted cuando el Ayatola Jomeini lanzó una condena de muerte contra el escritor Salman Rushdie por haber publicado la novela de realismo mágico «Los versos satánicos»; o cuando un grupo islámico perpetró el ataque contra redactores de la revista satírica Charlie Hebdo en París, Francia, por haber hecho caricaturas de Mahoma.

De la misma forma comienza el actuar de la fanaticada argentina. Sufren un No Somos Racistas ni Xenófobos, y acto seguido dicen: ¡Hay que sacar de Argentina a todos los extranjeros que se han burlado de nuestra derrota en la final de futbol, porque nos robaron la final, no perdimos, nos la robaron! Ahora ya buscan cancelar a la cantante española Rosalía que compartió una publicación de Tik Tok que otra mujer publicara, y la insultan de forma lamentable, o incluso quisieran que jamás fuera a la Argentina. Muchos argentinos señalan que quisieran quedarse solos, porque nadie los entiende, todos los envidian.

Fanatismo exacerbado por el nacionalismo pútrido de los libertarios de derechas; fascismo total; con el mismo comportamiento con que acusan a los llamados extremistas islámicos. Estamos frente al mismo caso. Un caso de Narcisismo Colectivo en el que deambula la mayoría.

No les preocupa su economía, ni que el peso argentino cada día este más devaluado, ni la reducción en derechos laborales, de salud, de educación. Nada de eso los tiene sufriendo. Están sufriendo porque su selección de fútbol perdió, y quieren golpear, destruir, al otro. Siguen sin entender su comportamiento racista, clasista, soberbio. Las mesas de medios de comunicación en Argentina casi no tienen personas de pueblos originarios argentinos debatiendo, muchos se jactan de ello, y a eso le llaman «integración» (al menor Ari Lijalad así lo dice: todos en esta mesa venimos de familias que migraron, y acá estamos, sin pueblos originarios, pero integrados).

Señalan que a los pueblos originarios de Argentina los erradicaron en el siglo XIX, y luego abrieron las puertas para repoblar esa tierra arrebatada a sus dueños originales para entregárselas a italianos, alemanes, austriacos, suizos, rumanos, polacos, que quisieron buscar una oportunidad en esa zona del mundo; «somos un pueblo de migrantes europeos», señalan, lo cual no es totalmente cierto, los pueblos originarios de Argentina existen y siguen ahí, pero a los medios de comunicación no les gusta mostrarlos.

El mar de lágrimas que sigue derramando la fanaticada argentina es un movimiento que ya se nota que es totalmente interno, producido por la Sin Clase Fascista que se agrupa en la Libertad Avanza, y utiliza el fanatismo por su selección de futbol en contra de su propio pueblo. Ojalá los argentinos no tarden en darse cuenta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *