‘Es un peligro llamar amor a las relaciones inmaduras’: Papa Francisco

El Sumo Pontífice advirtió que no basta sólo la buena voluntad y la esperanza de que ‘la cosa funcione’ para que los esposos se prometan la fidelidad en la alegría y en el dolor

El Papa Francisco advirtió hoy que “tres o cuatro conferencias” dictadas en una parroquia no pueden considerarse como una verdadera preparación al matrimonio y advirtió: “con el amor no se juega”.

Ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro, para asistir a su audiencia pública de los miércoles, destacó que la llamada a la vida conyugalexige un “cuidadoso discernimiento” sobre la calidad de la relación y un tiempo de noviazgo para verificarla.

Para acceder al sacramento del matrimonio, los novios deben madurar la certeza de que en su vínculo esté la mano de Dios, que los precede y los acompaña, que les permitirá decir: Con la gracia de Cristo, prometo serte siempre fiel”, indicó.

Advirtió que no basta sólo la buena voluntad y la esperanza de que “la cosa funcione” para que los esposos se prometan la fidelidad en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad.

Por eso, pidió que antes de recibir el matrimonio se necesita una cuidadosa preparación de las partes, ya que la responsabilidad no sólo cae sobre ellos sino también sobre el párroco y sobre el obispo “que permite estas cosas”.

Al comentar el mandamiento “no cometerás adulterio”, dijo que no se puede amar hasta que a uno “le convenga”, porque el amor se manifiesta precisamente más allá del umbral del propio interés, cuando se dona todo sin reservas.

Eso mismo pasa con un amigo, siguió, que es auténtico porque permanece tal, en cualquier circunstancia, de lo contrario no es un amigo. El ser humano necesita ser amado sin condiciones, y quien no recibe esta acogida lleva un cierto vacío, a menudo sin saberlo, continuó.

Cuando esto ocurre, consideró el Papa, el corazón humano trata de llenar este vacío con similares, aceptando compromisos y mediocridad que “solamente tienen un vago sabor a amor”.

Pero es un peligro llamar “amor” a las reacciones inmaduras, con la ilusión de encontrar luz de vida en algo que, en el mejor de los casos, no es sino un reflejo, estableció.

La fidelidad es un estilo de vida: se trabaja con lealtad, se habla con sinceridad, se permanece fieles a la verdad en los propios pensamientos, en las propias acciones. Una vida entretejida de fidelidad se expresa en todas las dimensiones y lleva a hombres y mujeres a ser fieles y confiables en cualquier circunstancia”, aseveró.

jcp