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Chivas, nuevo rey de la Concachampions

Las Chivas salvaron la temporada. En una palpitante final, que cerró con el agobio de la tanda de penales, Matías Almeyda y sus jugadores controlaron las situaciones más incómodas que puede tener un partido, para coronarse en la Concacaf Liga de Campeones ante el Toronto.

Ambos propusieron desde el arranque, y el primer aviso lo dio el Toronto, quien quedó mano a mano con Rodolfo Cota, pero el arquero leyó la jugada a la perfección y se anticipó para dejar sin ángulo el disparo de Jozy Altidore.

El Guadalajara supo distribuir mejor el esférico, y pronto respondió. Una genialidad de Rodolfo Pizarro en los linderos del área le dejó medio gol a Orbelín Pineda, quien definió con clase para poner el global 3-1.

Sin embargo, lo que comenzaba a parecer una noche de tranquilidad, pronto volvió a tensarse con la réplica de los Reds. La zaga rojiblanca falló en el rechace del esférico, y Altidore lo aprovechó para mecer las redes tras una diagonal de Nicolas Hasler.

La estrategia del Rebaño volvió a ofrecer tranquilidad al rebosante Estadio Akron. El cuadro de Almeyda optó por distribuir el balón a ras del césped y en cuanto se abría algún espacio iba hacia adelante, con pocos riesgos. De esta manera lograban agotar los minutos sin sufrir la necesidad de su rival; pero este planteamiento no admite equivocaciones, y hubo una. Muy cerca de silbatazo del descanso, Giovinco remontó el tablero con facilidades de la defensa y del mismo Cota, quien vio cómo el cuero ingresó del lado de su poste.

El Rebaño arrancó mejor tras el medio tiempo. Pero Michael Pérez estuvo cerca de echar todo a perder con un puñetazo en el pecho que le dio a Giovinco, perdonándole el árbitro la tarjeta roja.

Instantes después, Jesús Godínez, quien había entrado de cambio, estrelló un balón en el poste y ahogó el segundo grito del Akron.

Del minuto 55’ en adelante se apagó totalmente el ataque canadiense y el Guadalajara fue amo y señor del encuentro, haciendo sufrir mucho al Toronto por los costados.

Se acercaron los minutos finales, y con ellos el agobio por lo que se hubiera significado un gol de cualquiera de los dos equipos. El Toronto se rearmó anímicamente y desperdició las opciones más claras al límite del tiempo regular, y en la tanda de los penales el temple no estuvo de su lado, con fallos de Osorio y Bradley. Este último voló el esférico a la tribuna, que lo recibió con un estallido ensordecedor que indicó un nuevo título para las Chivas.