Opinión

Ataque al mundo católico

Adán Echeverría

La primera mención fue de enero. Trascendió en medios que altos oficiales del Pentágono, se reunieron con un nuncio apostólico del Papa León XIV para decirle que Gringolandia tiene la capacidad militar para actuar globalmente según sus intereses y se exigió que el Vaticano dejara de criticar las operaciones militares en Irán y Líbano, y que le pidieran a la feligresía católica estar siempre de parte de Trump y del ejército gringo.

Posteriormente Leon XIV decidió cancelar su visita a los Estados Unidos programada para julio de este año, con la finalidad de participar en la ceremonia de los 250 años de la independencia gringa. El Papa aumentó la crítica diciendo que mientras Trump fuera presidente no pisaría los Estados Unidos, y en cambio planeó una visita al sur del Líbano, ese país que está siendo bombardeado por el ejército de Israel, con la finalidad de apropiarse de ese territorio.

Ante la postura del Papa León XIV, Trump se ha endurecido más y señaló durante una entrevista: “No creo que el Papa esté haciendo un buen trabajo. A él le gustan los criminales. No queremos un Papa que piense que tener armas nucleares está bien. No queremos un Papa que diga que el crimen está bien. No soy un seguidor del Papa León XIV”.

Los círculos cercanos a Trump han señalado el deseo del Papa León XIV de excomulgar a JD Vance, el vicepresidente gringo, así como al muy pequeño Marco Rubio. A Trump no lo puede excomulgar pues no es católico, sino finge ser de la secta evangélica, como muchos de su gabinete, la cámara de representantes y del senado gringos. Todos estos evangélicos se han puesto al servicio de Israel, pues los que financiaron la campaña de Trump, señalan tener el mandato divino de ser el puente para que Israel regrese a la Tierra Prometida, y para luchar contra todos por devolver a los judíos sionistas la etiqueta del pueblo elegido por dios.

En todo este embrollo de religión cristiana, interpretaciones fantásticas de los textos bíblicos, está fundado desde 1948 el estado ocupacionista de Israel en Palestina. Y por ello los judíos y evangélicos son los que construyeron el Lobby Sionista en el gobierno gringo, con profundas raíces en las fuerzas armadas gringas y en la Casa Blanca, desde donde controlan los destinos del país de las barras y las estrellas.

¿Qué necesitaban? Un loco. Un enfermo de megalomanía a quien convencer de ser el Mesías esperado por los judíos, una transfiguración de Cristo con liderazgo moral. Trump es ese loco. Sus desvaríos seniles, su mente enferma, le han hecho construirse y considerarse ya el Mesías tan esperado por el pueblo de Israel. Y atacando al Papa, pretende controlar al mundo católico de América Latina tan propenso a la fe cristiana de las sectas, pastores y al circo incendiario de todo apocalipsis. La mesa está servida. Trump, en sus redes, se ha dibujado como el Mesías, como el redentor, y trama una lucha apocalíptica contra el islam, contra el catolicismo, una vez más, como si el planeta debiera retroceder más de mil años a presuntas guerras religiosas. Todo a través de la Fe, esa droga infecta de la humanidad.

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