SER ALCALDE EN MÉXICO.

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Si yo tuviera miedo

no sería escritor.

“2017 termina con el asesinato de 10 alcaldes en México”, así titulan algunos medios la noticia. Sin embargo algunas fuentes dicen que fueron 9 los alcaldes asesinados; pero de todas formas no deja de parecerme Genial la idea de que haya quienes vayan matando alcaldes por todo el país. ¿Llegará ese brazo armado y justiciero a Ensenada, a Mérida, a Guadalajara?

Así mismo deberían ir desapareciendo del mapa de la tierra a todos aquellos servidores públicos que solo llegan al cargo en un afán de aspiraciones económicas. No me conduele su muerte. Me conduele mucho más escuchar una noticia donde dos mujeres en Mexicali “estaban pisteando hasta la madrugada, y jugando con un rifle, se les disparó y mataron al hijo de una de ellas, a quien no habían llevado esa mañana a la escuela porque se les hizo tarde”. Me conduele la muerte de los niños en México, esos que podrían darnos un país mejor. Pero la muerte de los alcaldes no debería ser mayor noticia que la muerte de tantas personas que son asesinadas por las tantas armas de fuego no registradas por la SEDENA, que debe –por Ley- llevar el registro de todas ellas y que no cumple con ese encargo legal.

“Ya basta de que nos asesinan por querer servir a México”, dicen desde el PRD de Guerrero, echándose polvo sobre la cabeza y rasgándose las vestiduras. Y yo no paro de reír ante el cinismo de estos personajes partidistas. Como si en verdad pudiéramos creer que su intención en los puestos gubernamentales fuera el de trabajar por el pueblo que dicen representar. Ser servidor público, ser alcalde o regidor, ser gobernador, es ir en pos de un botín económico, y nada más. Mire usted la ciudad de Ensenada que nos dan estos personajes. Los baches, la falta de agua, los incendios, la corrupción en las constructoras. Gasolineras construidas enfrente de expendedoras de Gas LP, esperando por alguna explosión que evidencia su falta de profesionalismo.

A los alcaldes los matan por ajuste de cuentas, por negocios turbios, por querer cobrar piso, por querer pasarse de rosca con las mujeres, los matan por corruptos, por alcohólicos, por ladrones (y seguro habrá excepciones que confirmen la regla). Y a todos los que no le cumplan al pueblo ojalá los sigan matando.

Es necesario que la carrera política sea una carrera de alto riesgo. Que el servicio sea para los que son valientes y decididos, y no para heredarle a los hijos: Papá Beltrones, Hija Beltrones, Papá Correa, Hijo Correa, Papá Clouthier, Hijos Clouthier, la hermana de Calderón, el hijo de Granja Ricalde, y tantos y tantos padres e hijos e hijas, y hermanas. Como que las curules se heredan y quedan en familia. Ciego el fanático que no quiere aceptarlo.

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