Ojo con la militarización en México.

Las Reliquias del Hombre Ave por: Dr Adán Echeverría García

La Realidad Mexicana al inicio del sexenio de Su Bajeza Serenísima Andrés Primero es ceder todo el control al Ejército Mexicano y a la Armada de México. La creación de la Guardia Nacional ha sido apenas el pretexto para un pacífico Golpe de Estado Militar. Los diputados y senadores son tan ignorantes y tan corruptos, que o no quisieron darse cuenta, o dándose cuenta, quisieron permitirlo luego de haber acordado cuál sería su ganancia en esta repartición de las venas e intestinos de la destruida República Mexicana.

Los privilegios al Ejército y a la Marina comenzaron en el Sexenio de FeCal, y poco a poco la Partidocracia ha tenido -y ha decidido- que pactar con ellos es la mejor decisión para obtener el beneficio que tanto han buscado, y así ir entregándoles el país y las arcas paulatinamente.

Hoy, Su Bajeza Serenísima Andrés Primero les ha otorgado todo el poder para que se desplieguen sobre todo México. Todo plan de Andrés para gobernar México pasa primero por el ejército: desde la farsa del combate al huachicol y el cuidado de los ductos y la atención de las tomas clandestinas, las pipas para el traslado de gasolina, los contratos para construir la refinería, el control de la migración, la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional, los trabajos para controlar el Sargazo en el Mar Caribe, el plan de Reforestación.

Todo está en manos del Ejército y de la Marina.

Se ha normalizado mirar a sus elementos, a sus integrantes, por todos lados, como mariachis, como orquestas sinfónicas, desfilar y tocar el Himno Nacional en las justas deportivas, competir como deportistas en maratones, gimnasia, atletismo, boxeo, pero ahora han ido más lejos, construyen aeropuertos, construyen refinerías, controlan la migración, al narco, a los guardias comunitarios, a los pueblos originarios, defienden proyectos de minería, controlan los incendios. Y claro, además se presentan en los casos de desastres naturales como las inundaciones por el desbordamiento de ríos, o por el paso de huracanes.

No hay que quitar el ojo. Pues han sido muchos los casos en que la prensa ha documentados sus excesos. En septiembre de 2017 se publicó que: «Los marinos no dejan heridos. La mayoría de quienes les enfrentan directamente caen muertos o escapan», y muy pocos tienen la suerte de ser presentados ante las autoridades correspondientes. Es decir, las órdenes son claras: No detenidos, tirar a matar. Desde 2016 se ha reportado que, en México, «la letalidad desproporcionada de sus fuerzas armadas genera preocupación en la sociedad organizada». «Las fuerzas armadas mexicanas matan con una eficiencia abrumadora, apilan cuerpos a gran velocidad», se ha publicado más de una vez en la prensa mexicana, solo tienes que buscar un poco. Estar armados, tener entrenamiento y no tener conciencia, ni cultura ni educación recrudece noticias como ésta: “Teniente del Ejército discute con esposa, la mata y también hiere a su hija”. Porque poco a poco tendremos que enfrentarnos a realidades en las que un militar resulta víctima y victimario del Estado. Víctima de opresión por el Ejército, y victimario porque son entrenados para que estén torturando, matando, desapareciendo a quienes les indiquen, o a quienes ellos crean sus enemigos.

Las organizaciones de la sociedad civil han hecho demasiados avisos al respecto, que han sido desoídos. Incluso sabemos que Andrés burló la Constitución al nombrar como Jefe de la Guardia Nacional a un militar en activo. Esta semana más de mil integrantes de la Policía Federal decidió levantar la voz, acusando que el Gobierno Mexicano pretendía despedirlos y recontratarlos como parte de la mal llamada Guardia Nacional, con un sueldo inferior, y menores prestaciones. La militarización va, y empeorada. Andrés pretende que «la leva» que ha anunciado sea voluntariamente. Que los jóvenes se integren a su Ejército de Muerte, que le obedezca exclusivamente a él.

¡¡Mucho cuidado con lo que deseas para México, querido mexicano!!

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