MÁGICA PRIMERA ETAPA DEL MUSEO RODANTE

Parte fundamental del éxito del Rally Maya México es que la gente de la Península de Yucatán pueda admirar en movimiento estas joyas de la ingeniera automotriz.

Holbox, Lázaro Cárdenas, Quintana Roo, México.-  El Rally Maya México continúa registrando momentos mágicos tanto para los pilotos como para la gente que fue testigo de este «museo rodante», dejando mágicos momentos en los puntos que fueron Cancún, Leona Vicario, Kantunilkín y Chiquilá, dentro de la primera etapa de competencia del museo rodante.

Los primeros bellos recuerdos se dieron en la exhibición de autos, donde fue un placer ver a chicos y grandes admirando los vehículos que participarían en esta octava edición, después en el arco de la salida, que fue frente al Palacio Municipal del Ayuntamiento de Benito Juárez en la ciudad de Cancún, donde estuvieron presentes niños de la Fundación Astra (institución especializada en la atención niños con autismo), quienes emocionados presenciaron el desfile y aprovecharon para tomarse fotos con los primorosos autos que componían el contingente.

También se dieron cita cientos de familias cancunenses en la avenida Cobá, y la Andrés Quintana Roo, donde los pequeñines eran los más entusiastas, con mucha alegría despedían y deseaban éxito a los pilotos en el inicio de esta travesía por la península yucateca.

La fiesta se trasladó tras el término del desfile hacia e el primer punto de encuentro que fue el poblado de Leona Vicario, donde con mucha emoción se recibieron a los autos clásicos y en donde también se hicieron entrega de sillas de ruedas, siendo un trabajo en conjunto con la Fundación Oasis. Y Fundación Telmex.

Los que no podían ocultar sus sonrisas fueron los niños y niñas de los diferentes poblados donde fueron desfilando los autos y que aprovecharon para fotografiar y acercarse a los pilotos.

Al llegar a Kantunilkín en el Municipio de Lázaro Cárdenas, las autoridades municipales y sus habitantes recibieron con una gran fiesta a los participantes del Rally Maya México, donde al ritmo de jarana y una rica degustación gastronómica se vivió una experiencia única tanto para los integrantes de la caravana que tiene el placer de viajar en el tiempo, como para los espectadores.

La labor social se hizo presente durante la fiesta y es que en el comité organizador junto con la Fundación Alejo Peralta donaron sillas de ruedas para beneficiar a los habitantes de este poblado.

Y finalmente el museo rodante partió a su destino final de la primera etapa, hacia Chiquilá donde tras pasar el arco de meta, los vehículos se fueron a resguardo para que los locales al día siguiente pudiesen admirarlos en la exhibición y que los corredores pudiesen tomar el ferry con destino a Holbox donde se vivió la Cena de Gala de Internacional Gastronómica y Franck Muller.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.