Hernán Lara Zavala, contra el machismo

En su nueva novela “Macho viejo”, presentada anoche en la FILEY, el escritor reflexiona sobre la actitud que deberían tener los hombres sobre sus semejantes

Mérida, Yucatán, a 19 de marzo de 2016.- Una novela que habla de la aceptación de la edad, en una época en que se rinde culto a lo joven y a lo bello, eso es “Macho viejo”, el nuevo título del narrador y ensayista Hernán Lara Zavala, presentado anoche en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) 2016.
Cobijado por amigos como el antropólogo Carlos Villanueva, el  escritor Álvaro Ruiz Abreu y el periodista Joaquín Tamayo, Hernán presentó esta historia reflexiva que explora el efecto de la madurez en la vida de un hombre bueno y honesto.
“Macho viejo” narra la historia de Ricardo Villamonte, un médico de 65 años, solidario, que huye de las peleas, amigo de los peces, tímido, respetuoso, pero a la vez viril, es el “personaje mítico” que ha querido crear Lara Zavala para su tercera novela, que lleva, a decir del propio autor, un título “políticamente incorrecto en México”.
“Es políticamente incorrecto porque estamos en un época en que hay un culto a lo joven y bello, y donde lo ‘viejo’ es sinónimo de derrota y de inmovilidad, y pues lo de ‘macho’ pues nos remite al machismo, pero nada más alejado de ello”, dice.
“Es una novela contra el machismo. Quería que los lectores se dieran cuenta de que hay muchas cosas del machismo que son absurdas. Es una reflexión sobre la nueva actitud que deben tener los hombres hacia su entorno y sus semejantes”, comenta el narrador.
“Lara Zavala ha tomado como referencia el texto de Ernest Hemingway ‘El Viejo y el Mar’ para darle forma a ‘Macho Viejo’; sin embargo, el rumbo de la historia es muy distinto, pues mientras Hemingway le rinde tributo al combate contra la adversidad de la naturaleza, Lara Zavala se une a ella en la soledad de Puerto Marinero, para homenajearla a través de los diferentes animales que desfilan en las páginas del libro”, señaló Joaquín Tamayo.
“Más que animales, más que seres salvajes, son personajes por derecho propio, que representan a personas queridas del ‘Macho Viejo’, por ejemplo, Isaías, el pez pargo herido en una cueva submarina, es una dolorosa metáfora a la traición involuntaria de la amistad a causa de una indiscreción; Lucero, la venadita representa a Rosa, el amor de su vida”.
“En esta novela los papeles se invierten. Los animales son más ejemplares que las personas, igual que sucede en esta fábula llamada realidad. Por todo ello habría que decir que ‘Macho Viejo’ se sitúa como la novela más reflexiva, personal e íntima de Lara Zavala, desde la perspectiva de sus sentimientos”, concluyó.

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