Discurso en el Día del Abogado y entrega de la Medalla al Mérito Jurídico “Rafael Matos Escobedo”

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Mérida, Yucatán, 12 de julio del 2017.- Muy buenos días tengan todas y todos ustedes. Mi primera expresión es para felicitar en este día tan importante a todas las y los abogados, profesionales del Derecho que nos encontramos aquí reunidos representando de manera espléndida a la gran comunidad jurídica del estado.

Quiero saludar a todas las autoridades, representantes de instituciones, quienes encabezan este importante evento, agradecemos su presencia, particularmente a los representantes de los poderes públicos, a los legisladores federales, estatales, jueces, magistrados, representantes de instituciones educativas, muchísimas gracias por su invaluable participación en este proceso para el otorgamiento de la Medalla al Mérito Jurídico “Rafael Matos Escobedo”.

De manera particular quiero saludar y significar la presencia de distinguidas y distinguidos abogados recipiendarios en ediciones anteriores de esta importante Medalla al Mérito Jurídico y de todas y cada una de ustedes, de todos y cada uno de ustedes quienes nos encontramos aquí motivados por esta gran ocasión, por lo que significa esta ocasión, pero reunidos también de manera muy significativa en el otorgamiento de esta Medalla al Mérito Jurídico “Rafael Matos Escobedo” en su edición 2017.

Al abogado Pedro José, abogado, saludarlo a usted, saludar a su distinguida familia, a sus amigos, que somos todos y decirle en primer lugar que suscribo cada una de las aseveraciones que se han presentado acá, en las diferentes intervenciones que se han presentado acá, en el propio video, respecto a las grandes aportaciones de usted como abogado.

En lo personal y sé que expreso la voz de toda la comunidad jurídica de nuestro estado, le considero un gran abogado, pero de igual manera le considero una gran expresión viviente de ese gran talento creativo que existe en nuestra tierra, pero ante todo le considero una gran persona, un gran ser humano, una persona que se caracteriza no únicamente por su talento, sino también por su don de gentes, por su caballerosidad, por su sencillez y de manera significativa por su humildad.

Esta última expresión que tuvo usted a bien compartirnos significa que la sencillez y la humildad no hacen más que enmarcar la grandeza de los seres humanos, muchas felicidades abogado por este gran reconocimiento.

Y cómo no sentirnos contentos, en una ocasión como esta, estarán ustedes de acuerdo que estar en el Día del Abogado y ser abogado, siempre nos motiva a recordar nuestros años de estudiante, a nuestros compañeros, a nuestras generaciones, a las anteriores generaciones, a las posteriores, a nuestros maestros, a quienes hemos compartido la actividad jurídica.

Y por eso comparto con ustedes  que recuerdo en mis años como estudiante de la Facultad de Derecho, una placa ubicada en la esquina de la avenida del Fraccionamiento del Parque, precisamente con Circuito Colonias: “La Justicia es la expresión más alta de la libertad”, se lee en dicha placa, junto con el nombre de su autor, don Rafael Matos Escobedo.

Justicia y libertad, dos términos más que complementarios, dos virtudes casi intercambiables: sin una, no puede darse la otra; dos virtudes en cuya defensa se han entregado en cuerpo y alma, a lo largo de la historia, los abogados provenientes de esta tierra.

Desde don Manuel Crescencio Rejón, hasta el abogado Pedro José Sierra Lira, la labor del abogado yucateco se ha caracterizado por una defensa de la patria mexicana en base al respeto, aplicación y estudio de la ley.

Pues es un hecho que la labor del abogado Sierra Lira ha impactado de forma directa en todos los sectores de la sociedad, a lo largo de cinco décadas que ha trabajado en la abogacía, que ha disfrutado de la abogacía.

En el sector público, su paso, como ya hemos escuchado, va desde la sala penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado hasta haber sido el procurador General de Justicia de nuestro estado; su desempeño en las notarías del estado es reconocido por un gran sector de los yucatecos, pues se remonta a más de cuatro décadas, dando fe y testimonio de la experiencia y calidad que ha demostrado en su labor.

Y es que la labor notarial es clave para el desarrollo del estado; el notario garantiza la legalidad de los documentos que intervienen, fortaleciendo la certeza jurídica en todos los actos de derecho civil y mercantil, porque una mayor certeza y seguridad jurídica, derivada de una eficiente labor notarial, nos hace un estado más competitivo al disminuir la litigiosidad e incrementar la paz social.

Es un hecho que la labor notarial contribuye de forma importante a que el Instituto Mexicano para la Competitividad, el IMCO, ubique a Yucatán como uno de los tres estados con mayor seguridad jurídica en todo el país, y ahí radica la importancia de contar con fedatarios de la calidad del abogado Sierra Lira.

Pero su labor no se limita al servicio público sino que se extiende a la cátedra académica y al sector privado en el estado. Así, el abogado Pedro Sierra ha sido sinodal en Derecho Civil, Mercantil, Laboral y Penal, así como catedrático en Derecho Agrario, un área de gran importancia para entender el desarrollo histórico y legal de nuestro país y nuestro estado.

Pero, sobre todo, cuando el nombre de don Pedro Sierra Lira surge en una conversación, podemos escuchar de él que es una excelente persona, que es un gran abogado, un gran notario, que es muy profesional y un gran jefe.

Como abogado y como yucateco, quisiera reconocer la enorme trayectoria y experiencia que el abogado Pedro Sierra tiene, pero particularmente, que ha aportado al desarrollo de Yucatán; una trayectoria dedicada a la Justicia y a la Ley. Abogados como usted, abogado Pedro Sierra, engrandecen y dignifican nuestra profesión.

En nombre de todo el pueblo yucateco, al que por tantos años ha ofrecido su experiencia desde el servicio público, el sector privado y la enseñanza académica, le extiendo la mayor de las felicitaciones por este merecido reconocimiento.

 

Y a todos los abogados y abogadas yucatecos, herederos de la profesión de don Andrés Quintana Roo, de don Manuel Crescencio Rejón, de la abogada Antonia Jiménez Trava, muchas, muchas felicidades en este día.

Sigamos trabajando para tener el Yucatán por el que estos juristas lucharon todos los días de sus vidas; sigamos luchando para honrar sus nombres y nuestra profesión. Muchas, muchas felicidades en el Día del Abogado.

Muchas gracias.

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