De vuelta al México del siglo XVIII.

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Si veías al fanatismo político-religioso como ese retroceso de México al siglo XVIII cuando la iglesia católica, gobernaba debido sus alianzas con el Virrey en la Nueva España, los destinos de los mexicanos, ahora te quedará mucho más claro este retroceso.

Mientras el mundo, y algunos mexicanos entre los que me incluyo, celebramos los avances tecnológicos y científicos, en materia de robótica, telecomunicaciones, desarrollo sustentable, hablamos del internet de las cosas, de los procesos máquina-máquina, de las ciudades inteligentes, la política virtual, el mundo de Andrés sigue a ciegas sus ideales totalitarios que tuvieron vigencia hace dos siglos.

No solamente por al absurdo de creer que terminar el Centralismo es sacar las Secretarías de la Ciudad de México, que ya habrá tiempo para hablar de este absurdo. Sino que ahora, en un acto más de su megalomanía, pretende limitar la autonomía de los 32 gobernadores electos democráticamente, enviando a personas de su entera confianza (aunque a algunos de ellos los acabe de conocer, como el caso de Joaquín Díaz Mena que antes de la campaña era un militante del Pan, partido al que renunciara porque no lo eligieron como candidato a la gubernatura, y contendió por Morena, pensando aprovechar la cargada del Mesías, pero tampoco pudo ganar. Joaquín Díaz Mena, traidor a su partido, y un perdedor de elecciones); Andrés ha escogido y nombrado a 32 personajes como Coordinadores Estatales de Programas de Desarrollo: “que serán los que reciban a partir del 1 de diciembre todos los recursos, programas y ramos federales que se envíen a los estados, y que ya no pasarán ni por las Tesorerías estatales ni por los gobernadores”.

Andrés desarmará a las Delegaciones Federales en los estados. Tengamos el panorama completo. Usted recordará que: como parte del Federalismo, que representa la unión de nuestra República como Estados Unidos Mexicanos, el respeto a la autonomía de los gobiernos Estatales y Municipales, une a nuestra patria. Bajo este considerando, ha sido siempre una posibilidad de buena y sana comunicación que el gobernador de cada estado nombre a los Delegados Federales de su Entidad Federativa. Pero este nombramiento tenía que ser ratificado por la Presidencia de la República. Esta era la base del pensamiento republicano. Tú. Estado, pones el delegado, y yo Federación, lo ratifico y le pago.

Ahora Andrés demuestra que esta autonomía en los estados le molesta, y como el tirano que sabemos que es, decide que no va a permitir la autonomía de los Gobernadores. Si un gobernador quiere cualquier tipo de apoyo de las Instancias Federales, tendrá que pedírselo a los Coordinadores que Andrés ha nombrado por estado.

Imagine ahora el caso del mismo Joaquín Díaz Mena. Quiso ser candidato por el Pan al gobierno del estado, y le fue negada esa posibilidad. En un berrinche renunció al partido, por el cual fue alcalde, y luego diputado local, luego diputado federal (todo por el Pan), y entonces decidió ser candidato a gobernador de Yucatán por Morena de Amlo. Perdió.

El ganador Mauricio Vila, quien ganó por el Pan entrará en funciones como gobernador. La venganza de Joaquín sobre Mauricio Vila es lo que viene. El traidor y perdedor Joaquín, tiene todo puesto en la mesa, porque Andrés se lo ha concedido, para limitar, y limitar, todas las necesidades del gobierno electo de Yucatán. Quienes pagarán son los yucatecos, claro.

Así, el 2018 ha sido el final del federalismo mexicano que hemos conocido por casi 150 años, desde que Benito Juárez fusilara a Maximiliano de Habsburgo. Andrés no quiere que nadie gane más dinero que él, no quiere autonomía en los estados, pues quiere controlarlo todo.

Felicidades, carretada de votantes. Han logrado darle todo el poder a un solo personaje.

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