DE TIN MARÍN: BIENVENIDOS A FANTASIA.

.

A unos días de las elecciones presidenciales de 2018. Las encuestas indican que AMLO ha ganado con el 150% del padrón electoral. Las encuestas más comedidas señalan que ganará con un 250%. La gente sonríe, el canto de las aves es mucho más claro ahora. El dólar va en plena caída, los árboles dan frutas mucho más ricas y jugosas, la migración se revierte, cientos de miles de mexicanos corren a la frontera para volver a casa. La cuarta transformación del país es un logro rotundo. Yo mismo me siento más alto, más rojo, mucho más sabio. Y esto gracias al voto de dos veces el Padrón Electoral.

Los dueños de las encuestadoras entregan sus facturas a tiempo a los integrantes de las coaliciones, como que saben que el dinero llegará a sus cuentas engordándolas. La cuarta refundación del país es un hecho, y quién no quiere vivir en el País Escogido en esta Segunda venida del Mesías (quizá tercera si aceptamos a David Koresh).

He hablado con mi perrita mestiza, y ella –caminando en dos patas- me señaló el librero y me dijo, ladridos más, ladridos menos, que todo estaba escrito desde aquella novela “Juntacadáveres” del uruguayo: el mundo será una revolución de amor. El que tenga oídos para ver, que corra, y salga de su agujero.

La misma tarde de las elecciones, cuando EPN anuncie que se da por vencido y que la Banda Presidencial será para el Mesías, cuando él y su Gaviota abandonen –con todo y crías- la residencia de los Pinos, los viene-viene, invadirán la mansión, como una alegoría del cuento “Casa tomada”, y hasta los sirvientes saldrán a la carrera de las habitaciones. EPN se irá por algún agujero de Chapultepec, como aquel niño del “Tenga pa’ que se entretenga”, y nadie sabrá más de él. Tal vez incluso use el mismo túnel que El Chapo, o al menos el mismo constructor.

Anaya, Mead, y Jaime, volverán al maletero: las marionetas serán guardadas durante los próximos 6 años, o tres, si el Mesías recuerda que prometió a medio sexenio hacer consulta pública para preguntarnos si debe o no continuar al mando.

Mientras todo esto sucede, Carlos Salinas de Gortari, ríe cómodamente en su mansión, junto a toda su corte de partidistas, felices de que el Imperio Mexicano, siga tan plácidamente cimentado en esta Democracia, tan Real como el cuento eterno de “La historia interminable”, que cíclicamente se seguirá mordiendo la cola.

Todo es alegría, paz y concordia: los gringos de rodillas nos piden perdón por enjaular a los niños latinoamericanos, y AMLO se pasea en su nueva pesadilla, en el nuevo sueño, consciente de que se ha evitado el Moderno Apocalipsis Original. La corrupción, ah la corrupción, quién la recuerda ahora. Su nombre ha sido borrado del diccionario de mexicanismos.

Los morenistas comienzan la celebración de su triunfo, todo sonrisas abiertas porque sus cuentas de banco han aumentado, porque el Monte de Piedad ha condonado sus deudas; los licores ahora son más amargos, las drogas mucho más baratas, y todos los excesos ahora son bien vistos, porque vivimos en la Nueva Era, la Nueva Jerusalén, regida ya por el Mesías y sus colaboradores.

Yo te amo hermano votante, a ti y a ti también; yo te amo hermano morenista, y que sea esta la señal de los nuevos tiempos. Brindemos todos por el triunfo del Señor Andrés. Y el que no esté de acuerdo, que sea lanzado a Cuba o, peor, a Fantasia, donde ni Atreyu pueda liberar su alma.